Qué tal amiguetes!!! Aquí os dejamos la crítica de uno de nuestros asiduos colaboradores, el ya mítico Cristopher. El concierto es el que ha dado el mítico Paul McCartney, para nosotros muy querido por haberle dado el nombre a nuestra banda fetiche de toda la vida, los Ramones, el pasado 22 en Londres. Como veis no se nota a penas que es un enamorado del de Liverpool. Muchas gracias por el contenido Cristopher.
Paul McCartney
O2 Arena, Londres, 22 de Diciembre de 2009
Duración: 2h. 50 min.
Grupo: Paul McCartney (voz, guitarra eléctrica y acústica, bajo, piano, ukelele y mandolina)
Paul “Wix” Wickens (teclados, guitarra acústica, acordeón, percusiones varias y coros)
Brian Ray (guitarra eléctrica, acústica y 12 cuerdas, bajo y coros)
Rusty Anderson (guitarra eléctrica, segunda voz y coros)
Abe Laboriel Jr. (batería, pandereta y coros)
Scottish Highland Pipe Band (gaitas y tambores en “Mull of Kintyre”)
Teloneros: No hacían falta
SETLIST
Cuando aparecen cinco músicos en un escenario, lo normal es que empiecen a tocar antes de que se enfríe la ovación de bienvenida. Si uno de ellos se llama Paul McCartney y levanta la mano extendiendo el pulgar, el público se pone en pie y prolonga la ovación durante casi más de dos minutos antes de la primera canción. No en vano, ese público había agotado las casi 30.000 localidades del recinto en el tiempo record de ¡¡¡4 segundos!!! décima arriba, décima abajo.
Público más heterogéneo en edad de lo que el prejuicio de cualquier español desavisado pudiera suponer en un principio: las canas se mezclaban con los biberones, sin llegar a la edad de 40 años aproximadamente la mitad de los asistentes… especial abundancia de veinteañeros (y especial veinteañeras). El escenario, sencillo: una pantalla transversal tras el batería (”ilustrando” dada canción) y dos grandes pantallas gigantes verticales a cada lado, siguiendo los movimientos de los músicos. Estaba claro que lo importante de la noche sería lo que ocurriría bajo los focos, aunque sólo se pudiera presenciar el concierto mediante el anticuado método de ubicarse frente a los músicos. Vieja escuela.
Inicio arrollador con un recorrido por cada una de las 5 décadas que abarcan la carrera musical del de Forthlin Road a excepción de los 80. Durante esa primera parte del concierto tuvo lugar la única versión ajena a McCartney del concierto, y no fue otra que un acertadísimo jam basado en el riff de “Foxey Lady” de Jimi Hendrix. La otra versión fue un emotivo homenaje a George Harrison interpretando “Something” iniciada con un ukelele.
Asimismo McCartney intentó dejar claro que no sólo su carrera se basa en los Beatles y sus composiciones tradicionales, sino que a sus 67 aún le da por arriesgar y colocar en sus directos un par de canciones de su proyecto de música electrónica junto a Youth (The Fireman) que ya viene desarrollándose desde hace más de 15 años y 3 cd’s, en principio desde el anonimato que dan los pseudónimos… y tampoco olvidó incluir su última composición, especialmente escrita para la última película de Robert De Niro y que acaba de ser nominada al Globo de Oro como mejor canción.
Como si esta joven promesa de la música tuviera que demostrar algo a estas alturas en este mundo de bisbales, tras demostrar que sigue componiendo, le dio por demostrar que sigue en perfecta forma física y de voz… envió a su banda a tomarse una pinta y se quedó un rato a solas sobre el escenario con su guitarra acústica interpretando como si estuviera en el salón de casa. Vuelta de la banda y demostración de que, por encima de gustos, NADIE, repito, NADIE puede ofrecer un repertorio propio tan lleno de calidad, variedad e influencia en otros músicos y en la Historia de la Música (ver setlist).
Como detalle especial en el concierto que cerraba su minigira europea, Paul McCartney subió al escenario a una banda de gaiteros y tambores escoceses completamente uniformada para interpretar “Mull of Kintyre“, canción que en su día rompió todos los records de ventas como single y remató la faena reivindicándose con “Yesterday”, “Helter Skelter” y el tradicional mix de “Sgt. Pepper’s” con “The End” sin despeinarse antes de cerrar con sus tradicionales palabras que niegan por enésima vez una rumoreada y, visto lo visto, innecesaria retirada: “See you next time”.
La acústica del concierto fue perfecta, así como la voz de Paul McCartney hasta casi la segunda hora de concierto… de ahí en adelante, la voz fue casi perfecta. Fue un concierto 100% McCartney, también incluyó las tradicionales contradicciones musicales del de Liverpool, con ratos en los que más hubiera pegado el chunda-chunda del batería de “Los Centellas” que el virtuosismo en esos momentos desaprovechado de Abe Laboriel Jr. Pero se lo vamos a perdonar a Paul… su demagogia simplista y barata de incluir “Give peace a chance” fastidiando el final de esa obra de arte llamada “A Day In The Life” no se la perdono tanto.
Respecto a otros conciertos de Paul McCartney podemos destacar la ausencia del tradicional pre-show circense, el hecho de que la banda (tras 7 años juntos) suena cada vez mejor, que Paul dedique sus conciertos cada vez más a cantar y menos a hablar (algo que yo siempre agradeceré) y que debería tener en cuenta la posibilidad de renovar 2/3 del setlist en vez de los pequeños cambios habituales de gira a gira, no por nada, sino porque es muy estático desde 1989 y si él no tiene material para hacerlo… ¿quién lo tiene?
PD: Teniendo en cuenta el nulo talento para el baile de Paul McCartney y que su único cambio de vestuario consistió en quitarse la chaqueta, no dudo que Madonna se hubiera aburrido como una ostra presenciando el concierto. C’est la vie.
FOTOS:
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